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Rosa Mar√≠a Estremera: ¬ďHoy se busca la satisfacci√≥n r√°pida y narcisista, y ya sabemos c√≥mo termin√≥ Narciso¬Ē
2014/04/30

Rosa María Estremera, autora de Sínfonías y voces.

Manuel Carmona Rodríguez

Aunque con apenas nueve años la poeta sintió la punzada de la poesía visitando junto a sus compañeros y maestros la rotativa del periódico de su localidad ceutí de nacimiento, no será hasta décadas después cuando esta poeta extraordinaria vaya a presentar su poemario Sinfonías y voces (Ediciones Vitrubio).

En la reseña que publicaré en el siguiente número de Rick´s Café, el título ya es significativo, con lo que ello conlleva para el crítico y la propia poeta. Vayan la sinceridad y autenticidad por delante como la que Rosa María Estremera nos regala en sus versos y en esta entrevista.

El 9 de mayo, se presenta Sinfonías y voces en Madrid. Si estás en la Villa, y te gusta la poesía que hace vibrar, o quieres que ese día la vida te sorprenda, tienes una magnífica ocasión.

¿Cómo nace tu vocación poética? 

No recuerdo que naciera en ningún momento concreto. Siento que siempre estuvo allí conmigo, desde que el recuerdo me lo permite. Recuerdos, de pequeña en el colegio, cuando se acercaba la Inmaculada y las profesoras de lengua nos pedían una poesía para la virgen. Entre los papeles de mi habitación, entre las luces y ensoñaciones de mi tierra natal, Ceuta, enmarcada entre los mares y los mundos de mi infancia. Entre las luces maravillosas del Estrecho. Acompañándome siempre en los largos viajes en barco con mis padres. 

Junto al mar, por encima del mar, dentro de él, rodeada de él.  

No decido ser poeta, son los versos los que me han buscado acompañándome de mis sinsabores y frustraciones infantiles, de mis despertares púberes y adolescentes, de mi camino como adulta sin traicionarme jamás, sin poder desprenderme de ellos, sin querer desprenderme de ellos pero ocultándome de ellos en muchas ocasiones. 

Y en este deambular encontré el psicoanálisis que, para mí, es lo más cercano a la poesía que existe. Desde el campo freudiano y desde la orientación lacaniana. Siempre me ha gustado decir en mis conferencias que, para mí, el psicoanálisis es la manera de encontrar e interpretar las palabras que llevamos escondidas en lo más profundo de nuestra alma. Como arqueólogos de metáforas y metonimias que descifran los significados que, ocultos a nuestra consciencia, determinan inconscientemente gran parte de nuestra existencia. 

Es sencillamente para bien o para mal lo que soy y lo que siento. Una manera de vivir y de entender el mundo que me rodea, que ha marcado y marca mi destino, mi pasión y mi vida. Y que se ha configurado en la mejor manera de gozar, de amar, de entender y de vivir mi propio deseo y mi vida. 

Cuéntales a los lectores de Rick´s Café el camino recorrido desde que comenzaste a escribir este poemario hasta su publicación. 

Realmente este poemario no nace con vocación de libro. Supone para mí una verdadera transformación y purificación. Hace poco más de un año amanecí con un terrible dolor en la espalda.  

Una puñalá (cuando sufro y amo lo hago en andaluz) entre la columna y el omóplato derecho que me dejó literalmente parada. Me diagnosticaron varias hernias cervicales con alguna estenosis. Pero ese dolor insoportable me sirvió, como casi siempre en la vida, de impulso para transformarlo en algo que de no haber sido así, quizás nunca hubiera hecho. 

En las largas noches de insomnio, sentada en mi sillón y como mero mecanismo de defensa para intentar soportar una situación sorpresiva y altamente molesta, me dejé arrastrar por la lectura de versos y palabras, la mayoría ya leídos y algún libro nuevo entre el que se encuentra La Quinta esencia de Gala, que de alguna manera hizo revivir en mí esta pasión por los versos y las palabras que escondidas en mi ser y en mi alma, siempre me han acompañado, pero de las que de alguna manera huía. Mi propia esencia. 

Y decidí escribir lo que sentía, el libro está estructurado tal como surgió, en el mismo orden en que fueron apareciendo y que se configuraron como un diario de lo que encontré a lo largo de mi rehabilitación, un ritual que me empujó a transformar en palabra mi experiencia vital. Un viaje intimista y terriblemente sincero. 

Lo que buscaba, lo que encontraba, las voces de mi alma perdida y dolorida. Sublimando las emociones, los dolores. Escarbando en mi interior y despojándome de aquello que no me servía. Suplicándole a la esperanza que no me dejara, amando el viento, la nieve, el árbol, la ilusión. Negándome  a dejar de amar, negándome  a dejar de buscar lo bello, lo inocente, lo fugaz, lo libre y sublime. Negándome a dejar varado mi deseo. Este libro es la lucha por el amor y el deseo que emprendí por un dolor y que finalizó cuando Jesús Ayet, amigo, poeta, maestro de lengua y literatura, filólogo, compañero psicoanalista lo leyó y pensó que eso era un libro y me animó a que lo publicara. El creyó en esos versos y gracias a él estoy hablando hoy de mi primer poemario. 

Pero como digo en los últimos versos recogidos en Sinfonías y voces: 

El final del recorrido

largo, cansado, vivido.

Al final para encontrar

lo que siempre he sido.

Un final que es un principio.

Del final: mi destino,

mi palabra, mi sentido.

Has colaborado en medios periodísticos, qué te aporta ese injerto en tu literatura. 

Cuando tenía nueve años, nos llevaron a toda mi clase a conocer el periódico local: El Faro de Ceuta

Aún hoy en día soy capaz de oler el papel y la tinta que allí descubrí. De sentir el polvo acumulado en las rotativas. De los halos de luces que como mágicas estrellas alumbraban sus rincones. Creo que fue la primera vez que me enamoré, la primera vez que sentí en mi piel y en mis entrañas la emoción, el deleite y el placer por lo que mis ojos veían y mi corazón sentía. 

Eso también fue verso sepultado en mis recuerdos, esa experiencia para mí fue poesía, lo sigue siendo. 

Pocos años más tarde, me ofrecieron llevar una página juvenil en dicho periódico. Sin duda aquello fue una de las experiencias más maravillosas que he vivido. Todavía guardo algunos de aquellos ejemplares gracias a que mi madre los guardó, esas cosas que hacemos las madres… En ellos, amarillos ya por el paso del  tiempo, quedaron ligados esos olores y esos maravillosos recuerdos. Páginas donde lo mismo había un poema, que una entrevista al entrenador de balonmano de un equipo local, un cuento, un crucigrama o un ensayo sobre Sócrates…  

Creo que somos muchos más sabios y creativos de niños y jóvenes y que después nos perdemos y nos sumergimos en aguas que entumecen nuestros sentidos dejándonos arrastrar hacia lo estúpido e insulso. Creo que perdemos la fe en nosotros mismos. 

En botánica un injerto solo es posible entre especies más o menos relacionadas, porque de otro modo los tejidos resultan incompatibles. Por lo que deduzco que tal episodio en mi vida me sirvió para introducir en mis palabras un mayor amor por la expresión, por la comunicación y la capacidad de transformar en versos o en prosa algo que está más allá de uno mismo y que cada cual traduce y expone de alguna manera a los demás.   

Eres psicoanalista y psicoterapeuta, qué posibilidades catárticas tiene la poesía. 

El ser humano habla en metáfora continuamente, somos seres hablados por nuestro inconsciente que como decía Lacan está estructurado como un lenguaje. Según esto para mí todos somos poetas y algunos escriben poemas. 

Más allá de esta relación, distinguiría entre la relación estrecha existente entre poesía y psicoanálisis, las posibilidades de eliminación catártica de aquellos recuerdos inconscientes que perturban la cotidianidad del individuo, produciéndoles síntomas y angustia y en consecuencia afectando a su vida y como al poeta, puede llegar también catárticamente a liberarlo de sus miedos, poniéndole directamente en contacto con su propio inconsciente, en un proceso que se me antoja liberador en muchos casos, así es en el mío. 

Para Lacan, la metáfora es un proceso por el cual un significante sustituye a otro que queda reprimido, es decir, olvidado en el inconsciente. Una sustitución que equivaldría de alguna manera al proceso de condensación de los sueños descrita por Freud.

La metonimia sería para Lacan la forma retórica equivalente al proceso de desplazamiento de los sueños designado por Freud. Por consiguiente tanto una como otra son herramientas básicas que ayudan al psicoanalista a descifrar aquello reprimido verbalizado por el consultante y que nos da las pistas para interpretar que hay olvidado en su inconsciente, ayudando a liberarlo de aquellos síntomas que lo inhiben y angustian. 

Por otro lado, al poeta le brinda la oportunidad de estar mucho más cerca de ese espacio por el cual se abre paso el inconsciente para hablarnos y contarnos de su ser. Por el que somos muchos más conscientes de que somos seres en falta e incompletos, nos pone en contacto directo con nuestras carencias y miedos, pero también con nuestros deseos y anhelos. 

En este poemario propongo como la poesía nos toca con su belleza, nos transforma en palabra, haciéndonos libres. Con las consecuencias positivas y negativas que conlleva. 

Te voy a dar nombres. María Zambrano y Pedro Salinas. ¿Qué significan en tu biografía? 

María Zambrano fue una mujer admirable, una gran buscadora de preguntas y respuestas, respuestas que para ella se encuentran en la poesía, sus estudios sobre los sueños me interesan como psicoanalista. Sus reflexiones sobre la razón poética como método para la creación de la persona resultan muy estimulantes, pero debo reconocer que ha habido otros autores que quizás dejaron más huella en mi vida. 

De Pedro Salinas me llevo sus cantos al amor desde la pasión al lamento, desde la plenitud al vacío de la ruptura. Pero como a muchos de su generación y pienso que a casi todos, son los acordes y arpegios escondidos sutilmente, entre la sencilla, fresca, clara e intimista lírica de Bécquer, su amor por la naturaleza, el periodismo, la crítica artística me hayan influido más conscientemente.

Junto a Bécquer, las luces y las almas de Alberti al que me une el mismo amor al mismo mar y por supuesto Antonio Machado cuyos caminos como símbolos de vida, su romanticismo susurrado a un rezo sólo musitado y arrastrado. Su carga afectiva, sus significados que siempre van más allá de aquellos caminos que configuraban su mundo y a los cuales se identificaba y transformaba. Están muy presentes en mí. Hay en mis pensamientos una búsqueda incesante de caminos, íntimos y particulares por los que buscarme, perderme y encontrarme. 

Caminos desconocidos

vírgenes a mis pasos,

libres…   frescos… junto a mi lado.

Pero debo decir que han sido personas anónimas las que junto a la Luz que pinta siempre mis anhelos, las que más me han influido. Personas anónimas como mi abuela, con la que dormía de niña y aquella antología poética: las mil mejores poesías de la lengua castellana, que reposaba en su mesita de noche y que siempre puso en mis manos para que leyera, alguien que aprendió a escribir y a leer ella sola. Su coraje, su historia y aquel libro que dorado ya por los años aún guardo, son los que indudablemente han marcado mi existencia. 

En nuestro tiempo la falta de amor en pareja es una de las lacras de nuestro tiempo. El psiquiatra Enrique Rojas lo califica como la mayor pandemia actual. Este poemario trata del tema del amor como asunto clave y vertebrador. Tres cuestiones, la primera ¿cómo lo vives? 

¿El amor? Como puedo, como me dejan… pasional y frustrante. Lleno, pleno por momentos y desdichado y lejano por otros. Sin aplicarme la teoría, muy instintivamente, muy sinceramente. Amo de verdad y sin tapujos, de cara, soy fiel a mis amores a cualquiera que sea: al hombre, al amigo, al hijo, al trabajo, a mis deseos. No creo que haya hoy en día más dificultades en el amor de pareja, sino en el amor en general. 

Vivimos un tiempo que en mi opinión no busca amor, se busca la satisfacción rápida y narcisista, y ya sabemos cómo terminó Narciso.  

La segunda, qué visión tienes como poeta.

Creo que lo resumo en uno de mis poemas: 

El amor está sentenciado

está muerto, enterrado para siempre

en el duelo perenne

que devuelve al mar del olvido

nuestros propios intereses.

Espero estar equivocada. 

La tercera, qué perspectivas ofreces como psicoterapeuta. 

Primero ver qué problemas inconscientes determinan una no satisfactoria relación con el amor. Qué hay detrás, qué no permite encontrar pareja, qué no permite establecer una estabilidad, por supuesto, esto entra dentro de la clínica del caso por caso, no hay dos individuos iguales y, por lo tanto, no existen síntomas idénticos. 

Lacan decía que amar es dar lo que no se tiene a quién no es. Y particularmente hay una frase suya que me fascina psicoanalítica y poéticamente. Lejos de ser lo que dirige o va por delante, el amor se limita a ir a rastras

Con ello quiero decir, que en general en mi clínica me encuentro con la frustración del no ser entendido, de no ser llenado o completado. Y esto es, porque somos seres en falta que nunca estaremos completos y, por lo tanto, nada ni nadie nos pude llenar del todo, de ahí la frustración. Llegar a aceptar esto y tolerar que el otro ama cómo puede y no cómo uno pretende. Que como individuos somos muy distintos, a veces casi opuestos. Entender que cabe la posibilidad que el otro desee y quiera anhelos distintos a los nuestros, y que la pasión siempre termina por desaparecer, es complicado. Si lo llegamos a aceptar y entender se nos pude abrir una maravillosa manera de entender el amor, de sacarle partido y satisfacción tanto para uno como para el otro, al final todo se basa en la humildad y en la tolerancia y en saber jugar a completarnos y llenarnos con asiduidad aunque no sea eternamente. 

Hay poemas con estructuras de Haiku. ¿Qué te aportan?  

Puede haber una cierta similitud en la estructura, esa manera de expresarme, no intencionada, me reporta sencillez y naturalidad a la hora de trasladar en palabras sentimientos, sensaciones y emociones intensas y casi instantáneas, pero creo que a diferencia del Haiku lo utilizo más para lo abstracto y cuando intento trasladar sensaciones que me regala la naturaleza, necesito expresarlas con brevedad, aunque es sólo mi percepción. 

Qué se siente en la soledad de ese banco del parque. 

Es un banco cercano a mi casa, está en un lugar que veía cuando empezaba mi recuperación, pero que al principio estaba demasiado lejos para llegar sin que mis molestias me lo impidieran. Ese banco forma parte de mi catarsis personal como símbolo de mi búsqueda personal y mi superación física y mental. 

Escenifica el deseo de llegar por mí misma a él y reposar sentada por fin en la soledad placentera de saberse transformada y superada. 

Es un banco alegórico de la búsqueda de nuevos caminos en el que quizás nunca llegué a sentarme pero pude llegar a hacerlo. Uno, entonces, puede decidir. 

Por qué has elegido a Jesús Ayet para el prólogo. 

Sencillamente porque sin él, como dije antes no hubiera existido este libro. Además su poesía mística es desgarradoramente pasional y bella, auténticamente una maravilla para los sentidos y el alma. Su persona es una de esas que pocas veces tienes el honor y el placer de encontrarte en la vida. Vayan para él, mi admiración, agradecimiento, respeto y profundo cariño. 

Qué te motivó a estructurar el poemario en cinco sinfonías. 

En un principio surgió la idea de ordenar todas aquellas palabras que, sin premeditarlo, habían acompañado y transformado uno de los periodos más interesantes de mi vida. A la vez que buscaba un título que definiera y resumiera la esencia encerrada del poemario. 

Y la solución la hallé cuando al leer lo que había ordenado, me percaté que había roto ese eje imaginario que vertebraba la historia tras la cual surgieron los versos. 

Por lo cual, solo me quedó desmontar el orden. Ese orden me permitió revelar distintas voces entrelazadas en él. Los años pasados estudiando en el conservatorio fructificaron en mi pensamiento. Esas Voces parecían formar los distintos movimientos o partes de una orquesta, formando un conjunto de elementos que, según lo que estudié como definición de sinfonía, debería ser harmónico y bello… Esto último lo dejo al criterio del lector. 

Pero en ese momento tuve el título del libro, esos cinco movimientos obedecían simplemente a cinco meses de mi vida que formaron un cruce entre el dolor físico, la duda existencial y la búsqueda de mi verdad, la que solo a mí me atañe. 

“Voz que busca”, “Voz que encuentra”, piezas que encajaban sutilmente con las “Voces y Alma”, con “Otras voces”, voces del desamor y de la búsqueda por encontrarlo, una sinfonía, una obertura entre mis pensamientos y mis miedos. Pero siempre una “Voz que Ama”. Y así surgieron las cinco voces de esta mi particular sinfonía. 

Cambiando de tema, qué piensas de las ideologías.

En la segunda sinfonía de mi libro: “Voz que encuentra”, escribo: Muertas las ideologías, es momento de la ética y la moral. 

Las ideologías que caracterizaban lo social, lo cultura, lo político… están obsoletas, corrompidas, pervertidas, inexistentes a la causa del grupo que lo contenía, en mi humilde opinión. 

Deberemos ir a la raíz, a las ideas y volverlas a crear, a pensar, a discutir, a amar; para volver a ser individuos esperanzados que vuelvan a teñir de color esta sociedad en blanco o negro. 

Una pregunta muy personal, como está tu alma en esta etapa de tu vida. 

Mi alma está endiabladamente viva, a veces me asusta la fiereza y fortaleza de su esencia que no parece mía. A veces llega amedrentarme su determinación y acabo por encarcelarla de nuevo entre las rejas de mi mente sosegada y tranquila. 

Pero es astuta y escapa. En esta etapa de mi vida, tengo cuarenta y siete años ya no me importa sus escapadas, no me asusta ya cómo amanezca mañana porque aprendí a tener siempre una manta cerca para arroparla cuando vuelva a quedarse desnuda de amor.  

Terminé por aprender de ella lo que de bueno para mí me brinda en su capacidad de lucha y superación, y a tamizar su ímpetu. 

Sobre que te gustaría hablar que no hayamos hablado.

Hablar es desear y desear nos mantiene vivos, nos impulsa a seguir buscando caminos, a construirlos. A veces extraviamos los sueños y la esperanza. 

Y la esperanza no te engaña,

la esperanza te hace andar

por un camino de lirios azules,

por la vereda de un deseo inalcanzable.

Solo me resta agradecer esta maravillosa oportunidad de acercarme a todos vosotros para que me conozcáis un poquito y para que mis palabras puedan, así, llegaros.