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Eterno Camar├│n, primer quej├şo
2014/03/14

Para ti

Manuel Carmona Rodríguez

Fotos de Rafael Sánchez

Mediodía primaveral en el mítico Bar Tívoli de Camas. Unas décadas antes, en esta urbe sevillana Camarón y el resto de músicos han hecho los últimos retoques de su genial Soy gitano antes de rematar la faena en Londres. Entran y salen parroquianos y gente de tránsito en este referente de la gastronomía y de las relaciones sociales.

Vicente Muñoz, uno de los productores, marcando los tiempos con su mano izquierda.

Salgo al encuentro de parte del equipo de Eterno Camarón (MANSEN Producciones). Con nosotros están los productores Vicente Muñoz y Federico Lobo; el cantaor Pedro, el granaíno; y el bailaor Amador Rojas recién incorporado al grupo. A lo largo de la conversación se suma Beni Centella, encargado de la gestión de los recursos humanos.

Con la gentileza y el saber hacer de todos ellos, nos llega el alma de la familia Monge-Montoya a través de la voz de Luis Monge, el primogénito. Llego a escuchar a Kiko Veneno en una de las grabaciones ya hecha. Junto a nosotros, la lente fotográfica de Rafael Sánchez, y la mirada sabia de Fernando Moreno.  

Vibran cada uno de los componentes de este espectáculo musical y teatral. En sus miradas, en sus palabras, en sus gesticulaciones, en sus movimientos, contagian la fuerza, la convicción, el talento, la valentía y la sensibilidad que atesoran. Estamos en una tierra que ha dado toreros, y éstos se la están jugando sin ninguna ayuda pública y por el momento sin patrocinadores privados. Ya veremos cuántos saltan al ruedo o al callejón cuando la cosa comience a rodar.

Están en conexión con Camarón, el mito que desde la otra vida les alumbra y motiva. Desde hace unos días, Paco también les trasmite las vibraciones de su guitarra.

Javier Vargas, con la mano sobre el mármol de la mesa.

¿Cómo fueron las horas previas a presentarle a Dolores Montoya, La Chispa, el guión de Eterno Camarón?

Javier Vargas: Hicimos una entrevista con Dolores Montoya, La Chispa. Sentí mucha ilusión por conocerla a ella y a los hijos que estaban. Estuvimos tomando un cafelito. Fueron llegando otros hijos con sus nietos. Me emocioné. Camarón es un mito que me ha acompañado durante todo mi vida, como a muchas otras personas. Me puse nervioso, la verdad. Luego, a partir de ese momento, fue muy fácil. Estuve jugando con los niños. Ella, La Chispa, nos decía ¡me maquillo o no! Dolores se cambió dos o tres veces. Al cámara se le saltaron las lágrimas al verla a través de la lente. Hubo momentos tensos de emoción. Hablamos durante mucho tiempo, más de lo que pensábamos. Yo quería tener otra información que no está en los libros. Durante mi trabajo con la documentación quería ver si todo estaba cotejado. Ese párrafo inicial que hemos elegido como síntesis del espectáculo, le salió al final.

Recuerdo el primer día que fuimos a grabar, llegamos de madrugada a San Fernando, sobre las seis de la mañana estábamos grabando el reflejo de la luna en la mar, el sonido del agua.

Meses después, en Navidades, volvimos a San Fernando a grabar con la idea de buscar y rodar en la iglesia donde se casaron, la Iglesia de la Inmaculada. Resulta, es una de las anécdotas, que se casaron Camarón y La Chispa en la Iglesia de la Inmaculada pero en La Línea.

Regresamos luego a la casa donde están sus cosas y que quieren que sea el Museo de Camarón. Tomamos un cafelito y desde ahí fuimos a la iglesia.

Como en los quites en el toreo, toma la palabra Vicente Muñoz –uno de los productores–.

De derecha a izquierda: Javier Vargas, Pedro -el granaíno-, Amador Rojas y Vicente Muñoz.

Vicente Muñoz: Yo no conocía a La Chispa. Contacté con quien lleva la imagen de Camarón, que es amigo mío, y me pidió la familia informes del equipo (guionistas, artistas, …). Nos pidieron que respetáramos el tema de las drogas, y mostrar un espíritu elegante y de respeto. Javier llevaba meses estudiando a Camarón y su obra. Almorzamos con la familia, y a ella y a Luis –primogénito de Camarón y La Chispa– les pareció bien.

Cuando Dolores Montoya os da el visto bueno, ¿qué sentisteis?

Javier Vargas: Es un orgullo. Este proyecto es muy bonito y grande. Escribir el guión me hizo estar expectante. He buscado como te decía Vicente ser respetuoso y elegante, como nos pidió La Chispa.

Vicente Muñoz: Sentí una gran tranquilidad, esa es la palabra. Lo tenía todo en la cabeza. Junto a mi primo Federico Lobo tiramos para adelante cuando lo acordamos con La Chispa.

Se les encienden las miradas a los tres cuando rememoran aquellos momentos del acuerdo. Entra en escena Federico Lobo, con su moreno agitanado, sus gafas de pasta, la vitalidad de su palabra y ojos mientras conversamos.

¿Por qué queréis hacer este espectáculo?

Federico Lobo: La pregunta es por qué no se ha hecho antes. Le hemos echado huevos, y vamos a hacerlo bien. Camarón es un icono. Tienes que tener un tratamiento exquisito. Ponerle mucho cariño. Había que plantearse qué supuso él, porque era sobre todo una buena persona. La película que se hizo hace unos años refleja que fue un acontecimiento, el personaje. Hay detalles de su vida: guitarras, equipos electrónicos, que eran suyos y desconocíamos. Queremos distinguir todos esos detalles. Nosotros en Camarón Eterno, hacemos hincapié en la persona, en el padre de familia. En la última fase de su vida, nosotros no hemos querido incidir. Queremos que se acuerden de él por lo bonito.

El guionista Javier Vargas.

Javier Vargas: La película me enganchó en un principio, pero luego no me gustó. Él no se parece en nada en los gestos, la cara tampoco, y ésta decía quién y cómo era Camarón.

Aunque Camarón es un icono universal desde los años setenta, aún nadie hoy se ha lanzado al ruedo para apoyar esta producción, este sueño vivo y que late en cada realidad que va concretando este equipo.  

¿Quiénes están apoyando este espectáculo?

Federico Lobo: Todos nos han dicho ¡qué bonito!, pero ¡uf! No tenemos ningún sponsor ni subvenciones. Una bodega nos ha ofrecido vino. Ninguna marca que tenga que ver algo con Camarón nos ha ofrecido nada. Igual vamos a la Volkswagen y nos apoya. Llevamos invertidos entre 60.000 y 70.000 €.

Vicente Muñoz: Todo es por el trabajo de los productores. En seis meses nos reiremos y ...

El no apoyo es una de las vivencias actuales de los artistas de MANSEN Producciones. Como muchos otros compañeros del mundo del Arte y de otros oficios, están viviendo el cierre del grifo que practican las entidades financieras con el apoyo de ciertos grupos de interés y los políticos. A pesar de ello, han tirado para adelante. Navegan en alta mar y como buenos marineros que son, llegarán a puerto.  

Damos un paso entre todos para seguir profundizando en la vida de Camarón.

El emblema de Eterno Camarón.

En el subtítulo del espectáculo, se dice musical sobre la vida y la música de Camarón. Dos cuestiones. Una, ¿qué enseñanzas para la vida podemos extraer de la biografía de José Monge?

Javier Vargas: Mucho. Él sabía su fuerza y talento. Y, sin embargo, a la vez era alguien muy humilde que estaba convencido de que cuando cantaba llegaba hasta arriba, a todo el mundo. Él, con los años, a lo largo de su carrera, va creciendo y no se estanca. Era un privilegiado.

Hay un testigo y tesoro custodiado en la casa de los Monge-Montoya. Ahondamos en su presente y futuro. 

La otra, ¿qué rayos de ilusión y de esperanza vislumbras en que el extraordinario legado del pasado continúe?

Federico Lobo: El legado de Camarón continuará. Hay que escucharle, ver sus fotos, sus guitarras, … Va a ser eterno, como el título del musical teatral. Forma parte de la Historia.

Su familia es gente sencilla, muy humilde y maravillosa. Si ellos hubieran tenido más interés por mover el mito, y no lo han hecho… En su casa todo está guardado. No han querido desprenderse de nada. Hay muebles enteros de ropa, sus guitarras. Es el respeto del pueblo gitano hacia su familia e icono. Están allí la Llave del Cante, la Medalla de las Bellas Artes, discos de oro y platino…

Vicente Muñoz: He tenido el peine con que se peinaba Camarón a diario en mis manos.

Si Andalucía fue una Atlántida, si esta tierra conserva algo de paraíso; la mar, sus cielos y sus aromas son las semillas de todo aquello.

Cuando el equipo de Eterno Camarón se sienta pensando en la playa tranquila de la Isla de San Fernando, o en la misma arena, qué pensamientos y sensaciones compartís.

Javier Vargas: Aquello, el primer día de grabación, fue lo primero tangible que tuvimos. Las sensaciones son muy bonitas, es una playa casi virgen. Las estrellas, la luna, sentimos que aquello era el comienzo.

Y en toda tierra, hay personas que se implican. Otras que se dejan llevar. Los hay que se quedan al margen. La historia tan continua con sus cimas y simas, esos vaivenes que con personalidad y genio cantaba Camarón.

Cómo está siendo la labor de producción para elegir a los compañeros de este viaje que es Eterno Camarón.

Vicente Muñoz: Estamos invirtiendo mucho dinero. Es una pena el nulo respaldo que estamos teniendo, aunque todo cambiará cuando esto empiece a funcionar. Pedro, el granaíno, va a llevar la voz cantante. Llamarle a él y que se metiera de cabeza, fue una gran alegría. Contacté con Arcángel, y me dijo: te recomiendo a Pedro, el granaíno. Me tuvo en ascuas una semana.

También Javier me insistió en que Gema Monge –la hija de Camarón y La Chispa– entrase. Como es una familia fácil de llevar, acepté la propuesta. Gema hace de su madre. Yo le doy la potestad a Cecilio Cirré para la parte artística; a Javier Vargas para el guión; o a Pedro, el granaíno para que lleve la voz cantante en el espectáculo musical.

El personaje de la Mala vida es muy estético, no es ni hombre ni mujer. Vi a Amador en Frida Kahlo, siendo técnico de sonido yo, y la insistencia de Inma, la carbonera, que me decía ¡mete a Amador, mete a Amador!

El cantaor nos rememora cómo fueron aquellas horas en las que tomó la decisión.

El cantaor Pedro -el granaíno-.

Pedro, el granaíno: Yo estuve a punto de decirle que no. Camarón es tan grande y tan rico, que es complicado aceptar esta responsabilidad. Ante todo está el respeto. Yo puedo cantar una seguiriya de Tomás o de otro, pero cantar una seguiriya de José supone una repercusión mayor para bien o para mal. Hay gente que no entiende que Camarón es un maestro. Todos quisieran acordarse de Camarón. Ellos quieren cantar todos por Camarón pero con dos copas.

Pedro, el granaíno, se ha quitado las gafas de sol, y nos habla mirándonos a los ojos, gesticula con sus manos, nos insiste en sus pensamientos y emociones con sus cejas y párpados. Está convencido de lo que dice y por qué lo dice. Ahora es prosa, en el espectáculo será verso y quejío. Entonces le bailará Amador Rojas, que salta a las tablas del Bar Tívoli.

El bailaor Amador Rojas.

Amador Rojas: El personaje que yo bailo, al que interpreto, la mala vida, es más teatral. En un principio no lo veía. Bailarle a Camarón es una osadía, sus letras… Es muy delicado, más siendo gitano como yo o Pedro. Hace unos días que me he incorporado, estoy con el guión, metiéndome en la historia. Quiero con Javier componer el personaje, su teatralidad y la gestualidad de los sentimientos. Camarón, como Bob Marley o como una estrella del rock, es alguien sobre quien se puede hacer un espectáculo para el gran público.

Vuelve a la escena su guionista. Nos presenta con unas pinceladas a las personas y a los personajes.

Javier Vargas: En el guión son cinco actores que se corresponden con otros cinco personajes; dos reales, Camarón, La Chispa; y tres simbólicos, el amigo, el guitarrista y la mala vida.

No hay nada gratuito. Todo está documentado: lo que le gustaban las pijotas, las dos mil pesetas que ganó. Yo me documenté bien porque las fechas bailaban y lo he cotejado todo.

Por todo ello, se sumó Beni Centella: Estoy aquí por el proyecto, por el trabajo de Vicente. Tenemos las cosas claras. Es muy distinto a todo lo hecho. Sentimos un respeto y una admiración plenos. La voz de Pedro, el granaíno, que conoce las esencias de Camarón. Pedro ha estudiado el sentido que Camarón le daba a cada cante.

Yo que tengo muchas conversaciones con Arcángel y con muchos otros flamencos y flamencólogos; todos coinciden en que Camarón se adelantó cuarenta años. Dónde colocaba, dónde respiraba, su afinación…

Conversando con Luis Monge Montoya por teléfono.

Y entra en el escenario Luis Monge, a quien su padre le encomendó siendo un niño la responsabilidad de cuidar a sus hermanos menores. Me cuenta con su voz cercana, dulce y noble que cuando Camarón le pidió aquello él tenía 12 años; la misma edad que Camarón tenía cuando su padre enfermó y falleció. Abuelo, hijo y nieto, unidos también por la cábala y la seguiriya Campanas del alba.  

En Eterno Camarón hay un mensaje catártico que brota del propio José Monge y su familia. ¿Qué nos puede aportar ese mensaje de purificación a cualquier persona, generación y pueblo?

Luis Monge –primogénito de Camarón y La Chispa–: Han pasado veintidós años de todo aquello. Aunque se han venido haciendo cosas de mi padre, mi madre siempre ha querido hacer un espectáculo, y tenemos varios proyectos en mente. El respeto a él de Vicente, Federico, Javier y de Pedro, está siendo clave. Hay poca gente que se atreva a hacer lo que estamos haciendo. Nosotros estamos intentando hacerlo lo mejor posible. No vamos a hacer nada que ensucie.

No solo está el compromiso de la palabra, están los hechos. El telón del espectáculo solo ha empezado a proyectar su sombra. Tras ella, todo el equipo entrega su alma, su saber hacer, su fuerza y su coraje. El jueves 20, en el nº 26 de Rick´s Café escucharéis y sentiréis el Segundo Quejío de Eterno Camarón.