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Pilar Ana Tolosana: ¬ďLa mayor√≠a del pueblo ha sido coaccionada para trabajar para unos pocos¬Ē
2014/01/31

La escritora Pilar Ana Tolosana Artola.

Manuel Carmona Rodríguez

Conversa Rick´s Café con la escritora Pilar Ana Tolosana por la reciente publicación de su novela El circo de la noche (PR Ediciones). Como ya comenté en la reseña publicada en el número de la semana pasada, es una autora que merece la pena que una editorial seria apueste por ella como narradora de ficción juvenil. Viene demostrando a lo largo de su trayectoria literaria vocación, talento, sensibilidad y capacidad de superación para ser un referente de ese género.

Desde el prólogo has lanzado un mensaje de alegría, de tirar para adelante y de tener ilusión por cambiar las circunstancias próximas. Dos preguntas, la primera, ¿qué podemos hacer?

En algunos momentos sentir que hay más gente a tu lado para la que eres necesario y alegrarse de que continúen contigo el camino, es lo único que se puede hacer para afrontar lo que se nos viene encima. Si no se tiene esperanza en que el mundo y sus circunstancias vayan a ir a mejor, no visualizaremos cómo se tienen que hacer las cosas, dejaremos de aprender de los demás y nuestra mente se irá cerrando, hasta ver un negro total que ya no se pueda paliar con nada.

La segunda, ¿cómo podemos hacerlo?

Mirando alrededor, dándonos cuenta de que por muy mal que estemos, siempre hay alguien que está peor que nosotros. No estamos solos, hay que levantar la mirada y dejar de llorar porque mientras lagrimeamos y nos auto-compadecemos, estamos restando tiempo y efecto a nuestras energías para salir adelante, y a nuestra vida que realmente no es tan larga como pensamos, y en el fondo solo es un regalo, el cual debemos aprovechar.

Dejando el egoísmo a un lado y basándonos en un esquema de prioridades en las que las máximas cuestiones sean las que podamos compartir con nuestros semejantes.

¿Qué podemos aprender de los personajes que no quieren ser el centro de atención?

Que quizá ellos sean los que más tienen que decir, o los que más tienen que ocultar. El que no habla, el que pasa sin llamar la atención, el que ni calla, ni otorga, el que silencia, el que no miente pero tampoco cuenta la verdad… Para mí estos personajes son los que tienen el poder; puede ser un don, aunque algunos lo pueden catalogar como una abominación.

Lo que podemos aprender es esa contención, ese saber llevar los acontecimientos hasta donde sea preciso, para diagnosticar cuándo se debe jugar o no el as que tengamos escondido bajo la manga. No hay ningún manual de instrucciones que nos indique si se debe huir de estas personas, o si es mejor buscarlas y no discutir si se unen a nuestra causa; hay gente buena que no necesita ser el centro de atención para llamar a nuestro corazón, y gente mala que usa un halo de falso secreto para que los demás se acerquen a él o ella.

¿Qué consecuencias para la vida puede tener el mal uso de Internet?

Bueno, interpreto que la pregunta va por el lado perjudicial de Internet, ya que los beneficios son múltiples, sin embargo como puntos negativos y sobre todo en la gente más joven, cuya personalidad no está totalmente construida, debo hacer lícita la alienación del individuo, la abstracción de la persona a un mundo virtual que anquilosa sentimientos y emociones, haciendo que a esta misma se le olvide vivir y relacionarse con otros convencionalmente.

También, hoy en día, Internet ha cultivado una confianza exacerbada y nunca se sabe quién o quiénes pueden estar al otro lado del ordenador. Últimamente los telediarios y los programas de información nos bombardean con casos de ciberacoso, cyberbulllying, o el crecimiento de la dependencia junto a depresiones al no tener contacto con estas vías; nos torpedean con webs que son un fraude, y con la poca reflexión de colgar en la red una foto o un vídeo que no se borrará nunca.

Los Perplos, personajes de tu novela, dicen vivir sin dormir del todo. Una de las interpretaciones que hago es que hay otros que duermen demasiado. ¿Qué beneficios nos traerían a todos saber dormir y compartir el sueño y el trabajo, el descanso y los recursos?

No es mala tu interpretación. En El Circo de la Noche, estos personajes que no pueden dormir, los Perplos, son esclavos condenados a permanecer allí por siempre, incluso cuando ya no sirvan de nada, y haya que ocultarlos para que nadie descubra el paradero de tantos niños secuestrados. Se podría decir que en nuestra sociedad pasaría algo parecido con la gran mayoría del pueblo, que sin ser secuestrado, sí que ha sido coaccionado para trabajar para unos pocos.

Si todos supiéramos compartir sueños, trabajo y descanso, seguramente llegaríamos a buen puerto. Quiero decir que lindaríamos con la igualdad y la ilusión más plenas, y puede que hasta sabríamos manejar situaciones al borde del precipicio; los recursos que florecerían si todos estableciéramos un futuro diferente basado en el respeto y la colaboración, serían la dignidad, la libre opinión, la firmeza, la humildad, y la prestancia fundamentalmente.

Dentro de la novela, has denunciado el mal trato a la mujer. ¿Qué valoración haces de este tema y del que pueda recibir también el hombre?

En este tema sería una banalidad hacer una distinción entre sexos… Creo absolutamente que la persona que hace sufrir a otra, bien sea esta una mujer o un hombre, debería dar pena porque claramente este agresor o esta agresora, piensa que solo la violencia física o psíquica sirve para que lo valoren; lejos de conseguir que a uno o una le admiren y le quieran, siembran la tiranía y el odio en el alma del receptor de las ataques, poniendo en peligro a los dos, a criminal y coartado.

Al agredido se le hace un lavado con centrifugado mental para que no busque una salida y se conforme con la idea de que es normal, que lo traten así, y erróneamente que si le pasa eso es porque se le quiere y no se puede vivir sin él, creándole un artificial complejo de culpa por si decidiera escapar. Es muy lamentable, pero son problemas que pueden ser de cualquiera… de la compañera universitaria que tiene un gran porvenir, del señor que te encuentras los domingos en el quiosco y nunca habla de nada, la chica con el niño en brazos que vive en un suburbio de la ciudad, el muchacho bajito de los moretones que siempre se echa la culpa de todo, la niña que enmudece cuando entra en su clase, o el  chaval que palidece al ver llegar a su padrastro. Debemos estar alerta para denunciar al violento, y ayudar a las víctimas.

También has denunciado la burocracia. Como paciente de ataxia de Friedreich, ¿cómo te afecta la burocracia?

Como paciente de esta enfermedad neurodegenerativa de cuyo nombre a veces preferiría olvidarme, sé asumiblemente que la burocracia y el orden público son ineludibles en una sociedad como esta; en materia hospitalaria, la normativa ya la cumplimos, pero    estas enfermedades no frenan y no hacen otra cosa que agravar los problemas de los afectados.

En lo que más haría hincapié es en la necesidad de apostar por la investigación médica, porque esta es la única posibilidad para que sigamos viviendo, o por lo menos podamos hacerlo en unas mejores condiciones de vida.

En la segunda parte de la novela, ésta está divida en cuatro, das un salto temporal de la adolescencia inicial a la etapa universitaria. ¿Qué has pretendido con esa decisión literaria?

Sí, solo quería favorecer que el lector se centrara en lo que de niño le ocurre a Pablo y lo pudiera relacionar fácilmente con la aventura que vive más tarde en su juventud. Por supuesto, que en este salto de tiempo hasta la etapa universitaria, nuestro protagonista habrá experimentado un montón de cosas interesantes, pero decidí abrir esa grieta a favor del entendimiento y la activación del propio argumento.

En la violencia que se desata en fases de la novela, ¿cuánto de reflejo o de proyección tiene con la que hay en nuestro tiempo?

La violencia engendra violencia. Esto ha sido así desde tiempos antediluvianos, y si no cambian mucho las cosas, hasta el final de nuestros días.

Efectivamente, en el libro van en aumento la amenaza y la violencia, siendo un degradante reflejo de lo que el ser humano acostumbra, no obstante podría llegar a cambiarlo. Estoy convencida de que podría llegar a transformar la violencia en algo bueno, si retornara al camino adecuado.

Una pregunta muy personal, ¿qué haces para escribir dadas las circunstancias de tu ataxia?

Ante todo, creo que son vitales las ganas que tengo de hacerlo. A pesar de que con una ataxia los movimientos al coordinar mis dedos en un teclado son cada vez más lentos e imprecisos, a mis 35 primaveras, todavía puedo hacerlo, y así seguiré en mi ordenador hasta que no pueda con mi alma o tenga que plantearme otros recursos para seguir escribiendo. Yo disfruto plasmando historias en un papel por lo que puedo decir que esto me da la vida desde que era una niña… Añadiría también que desde incluso mucho antes a publicar en una editorial, he trabajado como profesional de la escritura, aprendiendo de cada error o cada paso equivocado.

Hace no tantos años podía escribir hasta cinco páginas en un día, ahora tendría que conformarme con dos, antes de que mis manos empiecen a no dar pie con bola cambiando letras o a repitiéndolas desaforadamente. Como curiosidad, puedo contarte que hace unos quince o dieciséis años, cuando vi Desayuno con diamantes de mi admirada actriz Audrey Hepburn, me quedé con una escena en la que ella no era la protagonista; lo era su compañero de reparto George Peppard que reconocí como el Aníbal de El Equipo A… Bueno, pues en la película era escritor, y se planteaba que si no tenía suficiente inspiración, con una sola página que escribiera al día, podía confirmarse como escritor… a lo que entonces yo me dije: Él por falta de inspiración, yo por el avance de la ataxia, pero mientras pueda cumpliré con lo de la página por día… porque soy una escritora de verdad.

Sobre qué te gustaría hablar que no hayamos hablado.

Quizá haya alguien al que le parezca que mi vida es perfecta y hablo desde un puesto oportuno, sobre todo al principio de la entrevista. Pues bueno, no sé cómo es de oportuno ya que todos sin excepción llevamos nuestra cruz a cuestas, pero pienso realmente que el privilegio está en sentirse bien con lo que se tiene.

Y como final, déjame agradecerte la entrevista y decirte que me encanta responder a las cuestiones que me planteas.